Pelvicachromis pulcher

Pelvicachromis pulcher

Tamaño 2,5-3 cm 

4,55 €
Impuestos incluidos
 Producto disponible
  • Política de seguridad Política de seguridad
  • Política de entrega Política de entrega
  • Política de devolución Política de devolución

En las especies con dimorfismo sexual (machos y hembras se diferencian fácilmente por su forma y/o color), es habitual que uno de los sexos sea muy llamativo, mientras que el otro tenga colores apagados o aletas menos vistosas (como ocurre con guppys, bettas, etc.). El caso del krib (del género Pelvicachromis en realidad) es distinto, pues a pesar de existir dimorfismo sexual, tanto machos como hembras son un regalo para la vista.

Ambos presentan una línea horizontal de color negro que va desde la boca hasta la aleta caudal. Por encima de ésta encontramos una línea amarilla/dorada, y por encima de nuevo una línea negra, normalmente más fina que la primera. Las aletas dorsal y caudal son muy variables de un ejemplar a otro, varían en tonos negros, amarillos, dorados y hasta naranjas, y pueden presentar o no uno o varios ocelos (“manchas” negras grandes y redondas). La creencia popular dice que sólo los machos presentan estos ocelos, pero es una teoría rotundamente descartada. El color del vientre va del rojo al púrpura, más intenso en las hembras y generalmente más oscuro en época de celo. En las aletas ventrales y anal suelen presentar trazas de color azul intenso.

Se habla a veces de mutaciones de color en el kribensis, aunque hemos encontrado que muchas veces en realidad esos textos se refieren a especies diferentes dentro del género Pelvicachromis. Otras veces la descripción de variedades verde, amarilla o azul se refiere en realidad al color de los opérculos del pez. Sí existe una variedad albina; el saber popular dice que los machos prefieren hembras albinas, debido a que en ellas la coloración roja del vientre es más llamativa, mientras que las hembras prefieren machos de coloración normal.

Se trata de un pez omnívoro muy fácil de alimentar que aceptará comida en cualquiera de sus formas: escamas, gránulos, liofilizada, congelada, viva, papilla… Lo ideal sería ofrecerles una alimentación lo más variada posible con buena presencia de alimento poco o nada procesado (congelado, liofilizado, papillas y presas vivas).

Recordemos que es un pez que habita principalmente las zonas bajas del acuario, por lo que nos aseguraremos de que el alimento se hunde con cierta rapidez, facilitando así su acceso a nuestros kribsensis.

El acuario mínimo recomendado es a partir de 50-60 litros netos para una pareja o un ejemplar solo. A partir de 70-80 litros, las condiciones de espacio para una pareja ya empezarían a ser las ideales. Si queremos mantener dos parejas, se recomienda que el acuario sea de más de 1 metro de largo, para minimizar los ataques en época de reproducción.